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Hidrógeno verde: ¿Qué es y por qué lo llaman la energía del futuro?

Los desafíos son claros: hay que bajar la temperatura del planeta y limitar los gases de efecto invernadero. Y para lograrlo, el hidrógeno verde se perfila como la solución.

El magnate y fundador de Microsoft, Bill Gates, es conocido por sus predicciones de tecnología, ciencia o enfermedades. En 2021 dio su veredicto y dijo que el hidrógeno verde es la energía del futuro.

Según el libro de Gates, titulado “How to avoid a climate disaster” (Cómo evitar un desastre climático), este combustible es la mejor innovación de los últimos años para combatir el efecto invernadero.

Este último fenómeno ocurre por la quema de combustibles fósiles para las industrias y básicamente para producir todo lo que se consume actualmente.

Una manera de generar menos gases de efecto invernadero es empleando energías renovables, un campo donde el hidrógeno verde aparece como el gran protagonista.

¿Qué es?

El hidrógeno es un gas con muchas cualidades y aplicaciones. “Es muy liviano, más que el aire y muy poco denso”, explicó Thomas Hillig, fundador de ThEnergy, una empresa que impulsa el uso del hidrógeno verde. También es muy abundante en la Tierra, pero siempre combinado con otros elementos químicos, como el agua.

Según indicó Hillig, el hidrógeno ya se utiliza en la industria, pero el 99% se produce de fuentes no renovables, como el gas, carbón o petróleo. Es decir, es un hidrógeno ‘gris’ o ‘marrón’ y sigue siendo contaminante.

Para producir hidrógeno verde, se puede recurrir a la electrólisis, un proceso que consiste en la descomposición de las moléculas de agua (H2O) en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2).

En la generación del hidrógeno verde, no se utiliza ni se emite dióxido de carbono, porque la electrólisis es un proceso ‘limpio’ y hecho en fuentes de agua dulce. Además, el oxígeno regresa al río en forma de vapor de agua.

Otra manera renovable de generarlo es a través de las turbinas eólicas.

De allí que este químico sea calificado como el precursor de la ‘descarbonización de la economía’, es decir, el paso de los combustibles fósiles a energías 100% renovables.

¿Cómo se lo utiliza?

Según Hillig, el hidrógeno verde es más poderoso que la gasolina e igual de inflamable. Un poblado pequeño de Alemania ya emplea esta tecnología para generar casi ocho megavatios de energía eléctrica, indicó.

La industria química también lo puede utilizar para la producción de fertilizantes. Y puede funcionar como un combustible ‘limpio’ para camiones, autos, barcos y aviones.

Mientras que la siderúrgica ya tiene avances para producir lo que llaman ‘el acero verde’ o ‘green steel’.

La empresa minera SSAB asegura que está usando hidrógeno verde en lugar de carbón para crear ‘green steel’, que podría reducir hasta un 10% de las emisiones anuales de CO2 en Suecia.

El primer lote de este acero verde ya fue comprado por el fabricante de autos Volvo, que no solo apunta a construir carros con este material, sino también baterías.

¿Cuánto cuesta?

“El mayor desafío es cómo lo transportamos, se lo puede hacer de forma líquida, pero es costoso”, dice el doctor Mayken Espinoza, profesor de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL).

Espinoza comenta que la ciencia aún explora diversas maneras para transportar las moléculas del hidrógeno verde.

Otro reto es cómo almacenarlo, porque al ser un gas con tan poca densidad es complicado evitar fugas. En la ESPOL, por ejemplo, trabajan sobre cómo mejorar las actuales baterías de combustible o ‘fuel cells’.

El precio es también una limitante, y sobre lo que Bill Gates se refirió en una entrevista: “No sé si lograremos producir hidrógeno verde a un precio accesible, pero si lo hiciéramos resolvería muchos problemas”.

Antes de la crisis geopolítica, derivada en parte por la invasión rusa a Ucrania, la producción de hidrógeno verde costaba entre USD 3 y USD 8 por kilogramo.

Mientras que al momento, el valor es de USD 4,8 y USD 6,6 por kilogramo. El mercado anual de hidrógeno verde se estima llegará a USD 89.000 millones en 2030, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA)

¿Qué países lo buscan?

En abril de 2020, la Comisión Europea colocó al hidrógeno verde como una parte central en su estrategia para frenar el cambio climático.

En el caso de Alemania, el embajador de ese país en Ecuador Philipp Schauer, mencionó que en 2050 se han propuesto tener una huella de carbono cero.

“Para lograrlo debemos movernos hacia la energía eléctrica a partir de fuentes renovables, pero lo que no se puede electrificar debe usar hidrógeno verde”, apuntó Schauer.

Pero el país tiene un obstáculo, porque puede producir hasta un 10% de este hidrógeno verde, el 90% restante debe importarlo.

Además, esta tecnología sería una apuesta de Alemania para reducir su dependencia de gas y petróleo ruso.

Estados Unidos también busca una cuota de la tecnología del hidrógeno verde. El presidente Joe Biden prometió en su plan energético que este combustible verde tendrá el mismo costo que el convencional.

Además, hay esfuerzos en la región, por ejemplo, Chile está construyendo su primera planta de hidrógeno verde, con una inversión de USD 38 millones. Colombia y Perú tienen planes similares.

Y a nivel privado, las petroleras Shell y Repsol están explorando la tecnología.

La carrera por instalar plantas electrolizadoras, que puedan generar el hidrógeno verde, también ha empezado. En la actualidad hay 11 plantas de este tipo, y seis están en Europa.

¿Cómo puede Ecuador beneficiarse?

En un conversatorio sobre hidrógeno verde en Guayaquil, promovido por la Cámara de Industrias ecuatoriana-alemana, se abordó el potencial de América Latina para la producción de este combustible. Hay variables geográficas que permiten a los países de la región, como Ecuador, ser parte de esta tecnología. Dentro de los planes del Gobierno, según el gerente de CELEC EP, Gonzalo Uquillas, está la generación de 520 millones de toneladas de hidrógeno verde en 2050. “Esto significará un aporte de 18% al consumo energético mundial”. Uquillas reconoció que un desafío es almacenar este combustible verde. En Ecuador, más del 92% de la energía es renovable a través de las hidroeléctricas, pero cuando hay época de estiaje por falta de lluvias, se recurre a combustibles fósiles. “Estamos estudiando convertir las centrales hidroeléctricas en centrales de bombeo para almacenar los excedentes de agua y producir hidrógeno verde a bajo costo”, añadió el funcionario.

Fuente: Primicias.ec

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