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¿Aislados e intocables?

237 kilómetros de cable para conectar la Península Ibérica con Mallorca con el objetivo de que las islas dejaran de estar aisladas, desde el punto de vista energético, del resto de Europa. Ese fue el objetivo que promovió el Proyecto Rómulo, que así se denomina, el proyecto más costoso que Red Eléctrica de España ha llevado a cabo jamás: 420 millones de euros. «La interconexión eléctrica entre la Península y Balears es un proyecto fundamental para asegurar y mejorar la fiabilidad del suministro eléctrico del sistema balear, dadas su singularidades, con dos subsistemas de pequeño tamaño y eléctricamente aislados», señala Ramón Granadino, director de operación del sistema eléctrico balear de Red Eléctrica. Los sistemas eran Mallorca-Menorca por una parte, y Eivissa y Formentera por la otra.

 

cable-baleares

 

La interconexión utilizada fue, en realidad, de tres cables: dos de potencia y un tercero de retorno con una tensión nominal de 250 kV. Con una profundidad máxima que llegó a los 1.485 metros, el tendido submarino de los cables lo llevaron a cabo dos barcos, los dos únicos especializados en el mundo en la fecha de ejecución de la operación: el Skagerrak de Noruega y el Giulio Verne de Italia. Estos barcos posibilitaron el transporte de las 6.700 toneladas de peso de cada cable submarino. De esa forma, los cables no necesitaron empalmes intermedios. En cada uno de sus extremos (uno situado en Sagunto, Valencia y el otro en Santa Ponça, Mallorca) se construyó una estación conversora: su objetivo era el de transformar la corriente alterna, que circula en el sistema eléctrico peninsular como insular, en continua, que es el que circula en la conexión submarina y viceversa. Solo la estación conversora de Santa Ponça tuvo un coste total de 50 millones de euros.

 

Entre estaciones conversoras y cerca de la costa, el tendido del cable se desarrolló mediante flotadores, barcas y submarinistas mientras que en las zonas más profundas, se hizo necesario el uso de vehículos submarinos, especialmente indicados para el soterramiento de los cables. Unos elementos que tenían que trabajar bajo la presión que se registra a tales profundidades.

 

El funcionamiento del enlace eléctrico entre Balears y la Península comenzó en febrero de 2012, en un periodo de pruebas que se extendió hasta el mes de agosto del mismo año, momento en que la conexión inició su explotación en régimen normal de operación.

 

Ahora es momento de hacer balance de lo que ha supuesto, después del primer año completo de actividad. «A lo largo de 2013, la energía procedente de la Península ha cubierto el 22% del consumo total del sistema balear. Además, la aportación del enlace ha supuesto en ese periodo un ahorro del coste de generación de 43 millones de euros y una reducción paralela de las emisiones de CO2 cifrada en 250.000 de toneladas», explica Granadino. Pero la llegada del cable ha supuesto otras ventajas más allá de romper el aislamiento energético insular. En unas islas donde la generación de energía renovable es mínima, la interconexión mediante cable con la Península Ibérica ha permitido «incrementar en el mix eléctrico el porcentaje de energía renovable que Mallorca y Menorca consumen», añade Granadino. Y es que «según datos de 2013 del operador del sistema Red Eléctrica de España (REE) la cobertura de la demanda con eólica en España fue del 20,9% y la producción anual, de 54.478 GWh, la más alta de la historia», señalan desde la Asociación Empresarial Eólica. Es por ello, que la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) ha decidido concederle a España el premio European Wind Energy Award. «España se merece el European Wind Energy Award por su historia de éxito. Fue un país pionero en eólica y ha desarrollado una destacada industria con líderes mundiales entre sus empresas. Estas compañías han hecho posible que la energía eólica haya sido la primera fuente de electricidad para los españoles en 2013, lo que ocurre por primera vez en el mundo», señala EWEA.

 

Así, con un sistema interconectado, Balears se ha podido aprovechar de esta producción de energía eólica, un hecho impensable e imposible sin no se contara con una infraestructura como el cable eléctrico. Es más, «la interconexión eléctrica submarina entre Mallorca y la Península y la consiguiente integración del sistema eléctrico insular con el mercado eléctrico peninsular ha permitido que las tecnologías de generación eléctrica que no emiten CO2 proporcionaran el 16,2% de la energía consumida en Balears en 2013», explican desde Red Eléctrica. De esta contribución, 4,6 puntos correspondieron a centrales nucleares mientras que 11,6 puntos fue generada gracias a fuentes de origen renovable. «En 2011, último año completo antes de la puesta en funcionamiento de esta interconexión submarina, la energía sin CO2 significó el 1,9% de la cobertura de la demanda balear», añaden.

 

A día de hoy, todavía sigue aislado el sistema Eivissa-Formentera. «Red Eléctrica tiene prevista la ejecución de la conexión eléctrica submarina entre Mallorca e Eivissa. Este enlace, que supone una inversión de 225 millones de euros, unificará dos sistemas eléctricos existentes en Balears y completará así su integración con los mercados eléctricos ibérico y europeo», asegura Ramón Granadino. Este nuevo enlace, que prevé su puesta en funcionamiento en 2015, incidirá en una mayor garantía para el suministro, «permitirá una reducción añadida de costes para el sistema y un nuevo aumento de la participación de tecnologías de generación libres de emisiones en el sistema eléctrico balear», se asegura desde Red Eléctrica.

 

Fuente: diariodemallorca.es

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