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Chile: La proyección energética de la Región del Biobío

A futuro en esta región se contempla la instalación de 57 proyectos energéticos, los cuales ya tienen su Resolución de Calificación Ambiental aprobada y que suman 3.809 MW, siendo el 26% de ellos a partir de Energías Renovables No Convencionales (ERNC).

 

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Chile tiene el costo de energía más alto de Latinoamérica y actualmente consumimos solo 3,6 MWh al año, lejos de los 8,3 MWh al año, que tienen como promedio los países de la OCDE. Es decir, a medida que el país vaya creciendo, desarrollándose y dejando atrás la pobreza, requerirá más electricidad, por lo que necesitaremos contar con más centrales de generación.
 
En tal sentido, el trabajo que realice cada región es fundamental para generar la electricidad que el país necesitará. De esta forma la Región del Biobío ha venido trabajando intensamente, debido a sus propias necesidades como zona altamente industrial.
 
Es así como en 1999 generó 6.678 GWH, mientras que en 2014 tal cifra alcanzó los 15.211 GWH, incrementando su producción energética en un 228% en 15 años, alcanzando la mayor capacidad instalada del país con 4.256 MW.
 
A futuro en esta región se contempla la instalación de 57 proyectos energéticos, los cuales ya tienen su Resolución de Calificación Ambiental aprobada y que suman 3.809 MW, siendo el 26% de ellos a partir de Energías Renovables No Convencionales (ERNC).
 
De los proyectos ERNC ambientalmente aprobados, destacan los eólicos con un 67% y que suman 1.700 MW de potencia los cuales estarán ubicados principalmente en las Provincias de Arauco y Biobío; le sigue las centrales térmicas a biomasa forestal y agrícola, las que representarán el 20% del total de las ERNC proyectadas para la región.
 
Cabe destacar que el total de proyectos contemplados pueden realizar una inversión cercana a los 6.600 millones de dólares, lo que conllevaría la creación de alrededor de 13.290 puestos de trabajo en la etapa de construcción, con un pick de 20.700 empleos, los que se producirían a medida que avance cada proyecto. Para luego, en el periodo de operación, tener 2.500 nuevos puestos de trabajo estables.
 
Otro impacto de lo anterior es la necesaria competencia que se alcanzará una vez que los proyectos entren en operación, permitiendo desplazar a las unidades de costos medios de operación más altos, así como la diversidad de actores en el mercado, y la tan anhelada matriz energética diversificada.
 
En definitiva, la energía es importante y una forma de alcanzar el desarrollo y mejorar nuestra calidad de vida, por lo que el desarrollo de nuevos proyectos energéticos es una buena noticia, siempre y cuando estos respeten el medio ambiente y, sobre todo, a las comunidades de su entorno más cercano.

 
Fuente: revistaei.cl

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