Por qué el cambio a 765 kV marca un antes y un después en la estabilidad de la red

Por: Robert Ramos
A medida que presionamos por una mayor capacidad y confiabilidad en nuestras instalaciones críticas y entornos de centros de datos, la «columna vertebral» de la infraestructura debe evolucionar.
¿Por qué pasar de las líneas de servicios públicos existentes de 138 kV a una configuración de 765 kV? La respuesta es sencilla: Eficiencia y Densidad de Potencia.
La comparativa: 138 kV frente a 765 kV
Las líneas de 138 kV que operan actualmente son los caballos de batalla locales de nuestra red. Normalmente se utilizan para transportar energía a distancias cortas, como a través de una ciudad o un condado.
Si bien son confiables para la distribución estándar, presentan pérdidas de energía moderadas a larga distancia porque se disipa más potencia en forma de calor. Para mover una cantidad masiva de energía utilizando 138 kV, se necesitarían docenas de líneas separadas y una superficie de terreno mucho mayor.
En contraste, la línea de 765 kV es la «Mega-Autopista» de la transmisión de energía.
Una sola línea de 765 kV puede transportar tanta energía como aproximadamente treinta líneas de 138 kV. Debido a que opera a «Extra Alto Voltaje», experimenta una resistencia significativamente menor. Esto significa que suministra electricidad a largas distancias con una alta eficiencia y, aproximadamente, la mitad de las pérdidas de transmisión que los sistemas de menor voltaje.
Beneficios de la actualización a 765 kV
- Menores pérdidas en la línea: Mientras que las líneas de 138 kV pierden más energía por calor durante el tránsito, el sistema de 765 kV permite la transferencia masiva de energía con una disipación mínima.
- Menor huella de carbono y espacio: Para mover la misma cantidad de energía que una sola torre de 765 kV, se necesitaría un grupo masivo de torres de menor voltaje. El sistema de 765 kV utiliza una fracción del terreno (derecho de vía) al tiempo que proporciona una capacidad mucho mayor.
- Resiliencia y futuro: Esta infraestructura está construida para resistir. Estas redes troncales de alto voltaje están preparadas para el futuro, diseñadas para manejar las demandas de energía masivas y constantes de los centros de datos modernos y la integración de energías renovables.
Garantizar que nuestros suministros de servicios públicos sean robustos es un componente crítico para lograr un 100% de tiempo de actividad y cero periodos de inactividad en entornos de misión crítica.

Artículo realizado por Robert Ramos a quien agradecemos por compartir esta información. Recomendamos seguirlo por Linkedin.






