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Los detalles más pequeños son los que marcan la diferencia

Por: Ing. Javier González Rodríguez

Cuando se diseña una línea eléctrica, es fácil centrar toda la atención en la torre o en los conductores. Sin embargo, la fiabilidad del conjunto depende de muchos elementos que, aunque pasen desapercibidos, son los que realmente garantizan su seguridad.

Un buen ejemplo es la cadena de suspensión.

En ella trabajan de forma conjunta el herraje, la grapa y el aislador, tres componentes que deben soportar los esfuerzos mecánicos para los que han sido diseñados. Si uno de ellos se convierte en el eslabón débil, todo el conjunto deja de ofrecer la seguridad prevista.

Por eso, no basta con comprobar la estructura principal. Es imprescindible revisar cada posible punto de rotura y verificar que todos los elementos están correctamente dimensionados para las cargas que realmente van a soportar.

Al final, una línea es tan robusta como el más débil de sus componentes.

En ingeniería, los grandes problemas rara vez empiezan por los grandes elementos. Suelen empezar en esos pequeños detalles que alguien decidió no revisar.

Agradecemos a Javier González Rodríguez por compartir esta información. Recomendamos seguirlo por Linkedin.

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