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16 junio, 2015

Las ciudades y la innovación en las redes eléctricas

La concentración de población en las grandes ciudades del mundo y las necesidades de electricidad que ello supone obligan a innovar al máximo en la distribución de energía a través de redes eléctricas, para garantizar siempre un suministro suficiente. El futuro pasa por los nuevos materiales y las nuevas estrategias para vencer la orografía y aprovechar la producción de energía de fuentes alternativas y sostenibles.

 

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Las previsiones oficiales de Naciones Unidas apuntan a que, dentro de apenas quince años, en 2030, más del66 % de la población mundial estará concentrada en grandes núcleos urbanos. Ese proceso va a provocar unas necesidades nuevas en el suministro de energía eléctrica, tanto para garantizar que la potencia sea suficiente, como para hacer que ese suministro se realice en todo momento de formasostenible.

 

Una de las claves de las futuras ciudades inteligentes (smartcities) , junto con la ordenación del transporte, los servicios básicos, la gestión del agua o la arquitectura urbana, serán la forma de hacer llegar de manera sostenible suficiente energía eléctrica. Es difícil calcular cuánta energía necesita una ciudad pero, en el sector, se estima que un núcleo urbano con unos cinco millones de habitantes (Madrid, por ejemplo), necesita cerca de 8 GW de potencia en su suministro eléctrico.

 

” El aumento imparable del consumo energético de las grandes ciudades obliga a innovar en nuevas formas y redes de suministro sostenibles.

 

Esa energía se genera cada vez con más frecuencia lejos del entorno urbano, lo que obliga a investigar y repensar cada día las formas para transportarla hasta cada hogar, empresa o sistema eléctrico que lo necesite. La innovación es fundamental. Las nuevas autopistas capaces de llevar decenas de GW, y los nuevos cables con tecnología HVDC con capacidades de 2 GW, se colocan bajo el suelo o en el fondo marino, y suponen un gran ahorro en el despliegue de redes aéreas por la superficie terrestre.

 

También están al orden del día los llamados “superconductores”, materiales capaces de transportar hasta 10 GW de energía a bajas temperaturas, aunque sea a través de tubos subterráneos con hidrógeno líquido. O los llamados ACSS, que son cables basados en el aluminio, más duros, y que permiten desplegarse en la red aérea con menos necesidad de puntos de apoyo.

 

Es evidente que la investigación es fundamental en el despliegue de las nuevas redes eléctricas, pero sobre todo si tenemos en cuenta que la obligación de ser sostenibles generará la necesidad de traer energía a las grandes ciudades desde puntos de producción alternativa (eólica, solar, biomasa, etc…) que pueden estar a varios cientos y hasta miles de kilómetros de distancia.

 

En el futuro, será necesario transportar electricidad desde puntos de producción sostenibles muy lejanos de los grandes núcleos urbanos.”

 

Y todo ese proceso se debe conjugar con el futuro de las smartcities y el resto de servicios inteligentes que conllevan, y con el pasado, para potenciar las centrales y las redes existentes de forma que se alargue su periodo de vida útil.

 
Fuente: laenergiadelcambio.com

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